Un sueño apocalíptico…
No voy a mentir: despierto suelo imaginar accidentes, muertes, finales alternativos caóticos, etc., de seguro que todo ésto debe tener un significado psicológico que desconozco totalmente.
La historia de hoy se basa en un sueño; pero no uno cualquiera, sino uno de esos que se te hacen tan reales que al despertar sentís el corazón acelerado, tu cuerpo tiembla y aún corre adrenalina por todo tu ser. Básicamente el sueño se resume en un evento apocalíptico que no puedo dejar de imaginar tanto en sueño como en vida: el impacto de un asteroide contra la tierra. Siempre me pregunté como sería ésto y como reaccionaria ante tal desastre, la respuesta vino en forma de sueño.
Era un día normal, estábamos paseando con la familia (mi hno menor, mis viejos y otras personas que desconocía totalmente); charlas normales; situación normal; el paisaje no era del todo parecido a la ciudad pero tenía ese toque que me hacía sentir en mi hogar; en fin, todo muy lindo. De un momento a otro vemos una pequeña esfera de fuego que dejaba un rastro de humo en el cielo y que se dirigía tras las montañas, detrás del glaciar, para ser más específico; quedamos todos impactados por tal imagen, lo cual genero ojos y bocas abiertas sin emitir sonido alguno. Luego de esa roca cayeron más, pero ésta vez distribuidas por la ciudad. El daño que una roca causaba no era del todo catastrófico, pero en cantidades el panorama no era muy bueno. Luego de un par de impactos de estas piedras y de ver los rastros de humo que cruzaban el cielo, dirigimos nuestras miradas hacía el canal Beagle y vimos un asteroide tan inmenso en la distancia que realmente nos dejó atónitos; a esas alturas el miedo que corría por mi cuerpo era tan indescriptible que cada vez que me acuerdo se me eriza la piel. Éste asteroide también se dirigía detrás del glaciar Martial, pero a diferencia de las pequeñas rocas anteriores, éste impactó contra dicho glaciar. Al momento de su impacto, todos atinamos a hacer lo que todo ser vivo hace cuando una amenaza mayor se acerca: nos cubrimos y tiramos lo más al piso que pudimos dentro del auto. Todo se iluminó. Escombros, polvo, árboles; todo volaba a nuestro alrededor. Nuestro auto, al igual que barco de papel, fue empujado varios metros para por último terminar retenidos por una casa.
Luego de unos instantes, y viendo que aún seguíamos con vida, nos levantamos; el escenario era de lo peor: el cielo negro tapado por el humo de los incendios distribuidos por la ciudad más los restos de polvo suspendidos en el aire por el impacto del asteroide. Era terrible, no podía creerlo, todo mi ser desearía que fuese un sueño, pero no, estaba ahí, viviéndolo. Salimos del auto con heridas leves y casi instintivamente nos programamos para sobrevivir; si, de ésto se trataba: sobrevivir. Junto a mi familia comenzamos a correr por las calles mientras mirábamos constantemente hacia arriba para evitar el impacto de más rocas que continuaban cayendo del cielo. Cuadras más adelante, mientras corríamos dentro un barrio parecido a los Intevu pero con departamentos parecidos a las 245, uno de éstos departamentos se desploman frente a nosotros dejándonos a mi hermano conmigo de un lado y a mis padres, del otro. Desesperados y con miedo, decidimos armar un plan de escape. La idea era básica, buscar provisiones, mientras rodeábamos el edificio que nos separó de nuestros padres deseando que aún se encuentren cerca, y tratar de encontrar un lugar retirado de la ciudad tranquilo y que no se encuentre afectado por los desastres ocurridos frente a nuestros ojos: playa larga fue nuestra primera opción, pero lamentablemente no podíamos ver la situación del lugar puesto a que el humo a nuestro alrededor era tan intenso que la visibilidad era muy pobre. Así fue como decidimos continuar según lo planeado y mientras corríamos por nuestras vidas, no pude dejar de pensar en cuestiones personales. En vida suelo pensar que todo ésto del vivir está sobre valorado, pero en ese momento lo único que buscaba era poder sobrevivir. También apareció el sentimiento de preocupación por mi familia, deseaba poder encontrarlos, mientras que con mi hermano menor sentí esa necesidad de no derrumbarme y hacerle saber que todo iba a salir bien. Mis amigos se hicieron presente también. Sabía que, al igual que ellos, cada uno buscaba el bienestar de los suyos, pero me fue inevitable pensar en ellos y desearles lo mejor. Sin dudas el amor también tuvo su momento; no dejaba de pensar en si nos volveríamos a ver, y de lo idiota que fui de no haber dicho nunca lo que sentía.
Despierto de esa tragedia y por un momento fui optimista. Veía todo de otra manera, la vida tenía un buen sabor; el aire limpio; mi cama semi desordenada con la cual me sentí tan a gusto; mi vieja trabajando; Antay y Juje (mis dos amigas canes); Mi viejo, mis hermanos y sus familias; Mis amigos; Ella; Todo tenía tanto sentido, y muy en el fondo creo que aún todo tiene sentido.
Quería compartir ésto con ustedes, pues sobreviví a una tragedia que me fue tan real y que de cierta forma hizo un click en mi subconsciente; de allí, comienza un gran cambio.
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